Los sistemas láser generan luz y la concentran en un punto, de esta manera se produce un rayo de luz de alta densidad. Dentro de la vena Safena afectada por varices, la luz  generada produce calor que ocluye o cierra la vena.

Se inserta, bajo la anestesia local, una fibra de láser muy fina y flexible directamente a la vena defectuosa.

No se precisa un corte grande para insertar la fibra, sólo es necesaria una mínima incisión de 2-3 mm para crear un punto de entrada para la misma.

Entonces se conduce la fibra, bajo el control visual guiado (ultrasonidos o transiluminación), hasta la posición óptima para el tratamiento.

Después de haber posicionado la fibra se activa el láser para obtener pulsos de energía de 4-5 segundos mientras se va retirando lentamente la fibra.

La energía láser aplicada ocluye la vena tratada, la cual en consecuencia se retrae. El resultado es la desaparición de las varices.

El tratamiento láser es muy eficaz y seguro.
El paciente no sufre ningún tipo de dolencia durante o después de la intervención y es capaz de volver a sus actividades habituales.
No se ha observado efectos secundarios como trombosis, parestesia o lesiones de piel.
No obstante, en este tratamiento existen unos criterios de exclusión general:
- Embarazo
- Trombosis venosa aguda
- Enfermedad oclusiva arterial
- Enfermedades graves